domingo, 30 de agosto de 2009

...mientras duermes... mientras pienso.

Roncas. Y yo callo, tratando de teclear lo más bajito posible. Tal vez nunca leerás esto, -tal vez sí-pero hoy me acordé de ti. No porque las nubes se alejaron al abrir la puerta de la calle, ni porque mi teléfono móvil sonrió al mostrar tu número en pantalla. Me acordé de ti, de nosotros, cuando estuve a punto... cuando un pequeño sonido me avisó que tenía que vivir... que no pisara más allá, y que a mi entrañable amiga Magga había que rescatar. Porque no queríamos alejarnos... no queríamos irnos, sin al menos despedirnos. No queremos morir.

Debo confesarlo, antes de ti, la vida no tenía los mismos sabores. Televisor blanco y negro, olor a azufre y vidrios rotos adornaron mi infancia. Ahora veo los colores, puedo atar mis zapatos antes de partir nuestra caminata y apoyo mi cabeza en tu hombro cuando tengo sueño.

Buenas noches, sigue durmiendo. Nos abrazamos mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario